Las Vocales
En fonética, una vocal (del latín vocalis) o monoptongo es un sonido de una lengua natural hablada que se pronuncia con el tracto vocal abierto, no habiendo un aumento de la presión del aire en ningún punto más arriba de la glotis, es decir, ni en la boca ni en la faringe. Esto contrasta con las consonantes, donde hay una obstrucción o cerrazón en algún punto del tracto vocal. Las vocales se consideran silábicas en el sentido de que forman el núcleo de una sílaba; un sonido equivalente, abierto, pero que no forma el núcleo de una sílaba, se denomina semivocal.
En todas las lenguas, las vocales forman el núcleo de las sílabas, mientras que las consonantes forman el ataque o inicio y (en las lenguas que la tienen) la coda. Sin embargo, en algunas lenguas es posible formar núcleos silábicos mediante otros sonidos, como por ejemplo la l silábica de la palabra inglesa table [ˈteɪ.bl̩] (el trazo bajo la l indica que es silábica y el punto separa sílabas), o la r en la palabra serbia vrt [vr̩t] «jardín».
Las vocales (no-sordas) son mucho más visibles en un espectrograma que la mayoría de las consonantes, porque su emisión va acompañada de la emisión de mayor energía sonora.
Existe un conflicto entre la definición fonética de 'vocal' (un sonido producido sin obstrucción del tracto vocal) y la definición fonológica (un sonido que forma la cumbre, o pico, de una sílaba). Las aproximantes [j] y [w] nos sirven para ilustrar dicho conflicto: ambas se producen prácticamente sin obstrucción del tracto vocal (de modo que fonéticamente se considerarían como vocales), pero aparecen en el límite de las sílabas, como por ejemplo al principio de las palabras españolas 'yo' y 'hueso' (lo que sugeriría que fonológicamente son consonantes). El lingüista estadounidense Kenneth Pike propuso los términos 'vocoide', para vocales fonéticas, y 'vocal', para vocales fonológicas. De acuerdo con esta terminología, [j] y [w] se clasifican como vocoides, no como vocales.
La palabra «vocal», proviene del latín vocalis, que significa «con la voz», ya que, en la mayoría de las lenguas, las palabras, y por tanto el discurso, son imposibles sin vocales (incluso en las lenguas que permiten palabras sin vocales, este tipo de palabras son una minoría). El término «vocal» se usa habitualmente para referirse tanto para los sonidos vocálicos como a los signos escritos que los representan.
Articulación
Los rasgos articulatorios que distinguen los distintos sonidos vocálicos determinan su «cualidad» vocálica. Daniel Jones desarrolló el sistema de vocales cardinales para describir las vocales de acuerdo con tres características comunes «altura» (dimensión vertical, también llamada «abertura»), «localización» (dimensión horizontal) y «redondeamiento» (posición de los labios, también llamada «labialización»). En el cuadro vocálico que se encuentra a la derecha, se indican estos tres parámetros. Sin embargo, hay otros rasgos posibles, como la posición del velo (nasalidad), tipo de vibración vocal (fonación) y posición de la raíz de la lengua.
Altura (o abertura)
La altura vocálica recibe su nombre de la posición vertical de la lengua en relación con el paladar o a la abertura de los maxilares, aunque también es conocido como modo de articulación. En las «vocales altas», como [i] y [u], la lengua se sitúa en la parte superior de la boca, mientras que en las «vocales bajas», como [a], la lengua se sitúa en la parte inferior. En el AFI se prefieren los términos «vocal cerrada» y «vocal abierta» respectivamente, que describen la abertura relativa de la mandíbula. Sin embargo, la altura vocálica es una cualidad más bien acústica, no articulatoria, por lo que hoy en día se define no por la altura de la lengua o la abertura de la mandíbula, sino por la frecuencia relativa del primer formante (F1). Cuanto más alto sea el valor F1, más baja (más abierta) será la vocal; la altura, por tanto, es inversamente proporcional a F1.
- vocal cerrada (vocal alta)
- vocal casi cerrada
- vocal semicerrada
- vocal intermedia
- vocal semiabierta
- vocal casi abierta
- vocal abierta (vocal baja)
Las vocales medias genuinas no contrastan con las semicerradas ni con las semiabiertas en ninguna lengua, y los símbolos [e ø ɤ o] se usan habitualmente para representar vocales semicerradas o medias, como en el caso del español, donde [e] y [o] suelen representar vocales medias.
En inglés, por ejemplo, se contrastan seis alturas diferentes en las vocales, pero dichas alturas dependen de diferencias en localización, y muchas son partes de diptongos. En algunas variedades de alemán se contrastan cinco alturas vocálicas, independientemente de la duración u otros parámetros. El dialecto bávaro de Amstetten cuenta con 13 vocales largas, que distinguen cuatro alturas (cerrada, semicerrada, media y casi abierta) para las vocales anteriores no redondeadas, anteriores redondeadas y posteriores redondeadas, además de una vocal abierta central: /i e ɛ̝ æ̝/, /y ø œ̝ ɶ̝/, /u o ɔ̝ ɒ̝/, /a/. En general, el límite de contrastes de altura vocálica suele ser cuatro.
El parámetro de altura vocálica parece ser el rasgo primario de las vocales, ya que todas las lenguas usan la altura contrastivamente. No hay otros parámetros, como anterioridad-posterioridad o redondeamiento (ver más abajo), que se empleen en todas las lenguas. Algunas lenguas tienen un sistema vocálico vertical, en las que, al menos en el nivel fonológico, solo se utiliza la altura para distinguir entre diferentes vocales.
Localización (o punto de articulación)

La localización vocálica se refiere a la posición de la lengua durante la articulación de una vocal en relación con el adelantamiento o retraso de la lengua en la boca. En las vocales anteriores, como [i], la lengua se sitúa hacia delante en la boca, mientras que, en las vocales posteriores, como [u], la lengua se sitúa hacia atrás. Sin embargo, las vocales se definen como anteriores o posteriores de acuerdo con la frecuencia relativa del segundo formante (F2), sin depender de la localización real de la articulación. Cuanto más alto es el valor F2, más anterior es la vocal.
El Alfabeto Fonético Internacional identifica cinco grados diferentes en la localización vocálica:
Aunque existen idiomas que conocen los cinco grados, como el inglés, no se conoce ninguna lengua que distinga los cinco tipos sin más diferencias en altura o redondeamiento.
Redondeamiento
El redondeamiento o «labialización» se refiere a si los labios están redondeados o no. En la mayoría de las lenguas, el redondeamiento es un rasgo de refuerzo en las vocales posteriores medias o altas, y no es distintivo. En general, cuanto más alta (cerrada) es una vocal, más intenso será el redondeamiento. Sin embargo, algunas lenguas tratan el redondeamiento y la localización por separado, como el francés o el alemán (con vocales anteriores redondeadas), la mayoría de las lenguas urálicas (el estonio contrasta por redondeamiento la /o/ y las vocales anteriores), las lenguas túrquicas (con una /u/ no redondeada), y los idiomas vietnamita y coreano (con vocales posteriores no redondeadas).
En cualquier caso, incluso en lenguas como el alemán o el vietnamita, suele existir una correlación entre redondeamiento y localización: las vocales anteriores redondeadas tienden a ser menos anteriores que las anteriores no redondeadas, y las vocales posteriores no redondeadas tienen a ser menos atrasadas que las posteriores redondeadas. Es decir, la ubicación de las vocales no redondeadas a la izquierda de las vocales redondeadas en el cuadro de vocales AFI refleja su posición típica.
Existen diferentes tipos de labialización. En las vocales posteriores medias y altas redondeadas los labios suelen protuberar hacia fuera, este fenómeno se conoce como «redondeamiento exolabial», ya que las superficies internas de los labios están visibles. Por otro lado, en las vocales anteriores medias y altas redondeadas, los labios suelen «comprimirse», con los márgenes de los labios hacia adentro y acercándose entre sí. Este fenómeno se conoce como «redondeamiento Endo labial». Sin embargo, no todas las lenguas siguen este modelo. La /u/ del japonés, por ejemplo, es una vocal posterior Endo labial (comprimida). El sueco y el noruego son las únicas dos lenguas conocidas en las que este rasgo es pertinente (contrastivo), y cuentan con vocales cerradas anteriores redondeadas y vocales cerradas centrales redondeadas Endo labiales y exolabiales, respectivamente. En muchos análisis fonéticos, ambos se consideran tipos de redondeamiento, pero algunos fonetistas no creen que sean subgrupos de un único fenómeno de redondeamiento, por lo que prefieren los términos independientes «redondeado» (exolabial), «comprimido» (Endo labial) y «distendido» (no redondeado).
Acústica
La acústica de las vocales está bastante bien estudiada. Las diferentes cualidades vocálicas se concretan en los análisis acústicos de vocales a través de los valores relativos de los formantes, resonancias acústicas del tracto vocal que se muestran como bandas oscuras en un espectrograma. El tracto vocal actúa como resonador, y la posición de la mandíbula, los labios y la lengua afecta a las características de dicho resonador, dando lugar a diferentes valores formantes. La acústica de las vocales puede visualizarse haciendo uso de espectrogramas, que muestran la energía acústica en cada frecuencia y cómo esta cambia con el tiempo.
El primer formante, abreviado «F1», corresponde a la abertura vocálica (altura). Las vocales abiertas tienen frecuencias F1 altas, mientras que las vocales cerradas tienen frecuencias F1 bajas, como se puede observar en la ilustración al margen. Las vocales [i] y [u] cuentan con primeros formantes bajos parecidos, mientras que [ɑ] lo tiene más alto.
El segundo formante, «F2», corresponde a la localización vocálica. Las vocales posteriores tienen frecuencias F2 bajas, mientras que las anteriores tienen frecuencias F2 altas. Esto se puede ver claramente en la ilustración al margen, donde la vocal anterior [i] tiene una frecuencia F2 mucho más alta que las otras dos vocales. Sin embargo, en las vocales abiertas, la frecuencia F1 alta obliga también a una elevación de la frecuencia F2, por tanto, una medida de localización vocálica alternativa es la «diferencia» entre el primer y el segundo formante. Por esta razón, hay quien prefiere trazarla como F1 vs. F2 – F1.
Diversos investigadores recomiendan el uso de trazados simples de F1 vs. F2. De hecho, los analistas han utilizado este tipo de trazados para mostrar la cualidad de las vocales de una amplia variedad de lenguas, incluyendo la Received Pronounciation del inglés británico, el inglés de la Reina, el inglés americano, el inglés de Singapur, el inglés de Brunéi, el frisón oriental, el kabardo, y varias lenguas indígenas de Australia.
Las vocales retroflejas se caracterizan por tener valores F3 rebajados.
Generalmente, el redondeamiento se consigue mediante una relación compleja entre F2 y F3 que tiende a reforzar la posterioridad vocálica. Una de las consecuencias de esto es que las vocales posteriores suelen ser redondeadas, mientras que las anteriores suelen ser no redondeadas; otra es que las vocales redondeadas tienden a colocarse a la derecha de las no redondeadas en los cuadros vocálicos. Es decir, hay una razón para colocar los pares vocálicos de la manera en que se hace.

Me gustó mucho tu trabajo, te felicito.
ResponderBorrarun buen trabajo, muy interesante el tema.
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